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La conducta homosexual



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Publicar esta entrada en MenéamePublicar esta entrada en FacebookPublicar esta entrada en del.icio.usLA CONDUCTA HOMOSEXUAL

UNA APROXIMACION CRISTIANA A LA CUESTION

Trabajo desarrollado sobre las notas empleadas por el autor en las clases de Estudio Bíblico para Adultos desarrolladas en los meses de Septiembre a Noviembre de 2003, en la Iglesia Cristiana Bautista de Toledo. Notas.- El autor no solo autoriza, sino que estimula la distribución libre de este trabajo con la única condición de que sea íntegro y gratuito. Haga copias y distribúyalo entre sus amigos. Empléelas para sus clases de estudio bíblico eclesial.
Han sido multitud de artículos los que el autor ha examinado y de los que ha obtenido información parcial imprescindible para elaborar este estudio. Es imposible hacer una mención a todos en la breve extensión de un trabajo de este tipo. Pero a todos ellos, quiero expresar mi profundo agradecimiento.


Prologo



Hace pocas fechas la llamada Iglesia Episcopal, una rama de EEUU, que pertenece a la comunión anglicana con más 70 millones de seguidores, ha nombrado obispo a un señor que se declara homosexual activo, que vive con un compañero, que se divorció de su esposa, con la que tenía dos hijos. Su nombramiento fue ratificado con el voto de otros 62 obispos (de 106), que pensaron que la homosexualidad activa no está condenada por Dios. La Iglesia Episcopal ya había reconocido la unión de parejas del mismo sexo como perfectamente lícito y compatible con la fe cristiana.

La Iglesia Unida de Canadá acaba de pedir al gobierno de su país que legalice los matrimonios entre personas del mismo sexo. Y el debate está planteado ya en España también y pronto llegará a nuestras iglesias, por lo que es necesario que de la misma forma que en el pasado estuvimos estudiando ciertos aspectos doctrinales nuevos que han aparecido por el mundo en los últimos tiempos, para que estemos informados convenientemente tras analizarlo a la luz de las Sagradas Escrituras.

Un boletín de una iglesia tradicional de Barcelona decía hace unos meses que se debía profundizar en las iglesias en la misma normalización que las personas gay lo están haciendo en la sociedad, y que no se puede condenar al homosexual a una vida de castidad ó a un matrimonio heterosexual forzado.

Con este panorama a nuestro alrededor, creo que es oportuno dedicar un poco de tiempo y de estudio a una cuestión que como veremos es bastante importante y que sobrepasa el marco de la propia homosexualidad hacia otros valores clave de la fe y la moral cristiana.

Haremos nuestro estudio dividido en las siguientes en secciones:


1. La conducta homosexual.
2. La conducta homosexual y la sociedad.
3. La conducta homosexual y la Biblia
4. La conducta homosexual y las iglesias evangélicas.


El énfasis que he querido subrayar con estos títulos es que la homosexualidad es una forma de conducta. Conducta, según define el diccionario de la Real Academia es la manera con que los hombres se comportan en su vida y acciones.

Es importante este punto porque la postura ideológica coordinada por los colectivos de gays y lesbianas de los que hablaremos cuando tratemos de la conducta homosexual y la sociedad, y en las iglesias evangélicas, afirman que: "La homosexualidad no es un pecado, tampoco una enfermedad”. Hay personas que dicen ser cristianas que afirman cosas como: Creemos que Dios nos creó homosexual, lesbiana, hombre gay, bisexual, o heterosexual. Es decir, no hay ninguna contradicción en ser gay o lesbiana y cristiano(a).

Para empezar nuestro estudio poniendo las Escrituras delante, y aunque en un principio no vamos a tratar la cuestión de la homosexualidad en la Biblia, porque ello requiere un tratamiento monográfico, pero por la conveniencia de preparar una conciencia bíblica sobre el fondo de la cuestión, aconsejo leer el texto de Rom. 1:18-27





Capítulo I

LA CONDUCTA HOMOSEXUAL


¿Qué es la homosexualidad?

La definición más sencilla de la homosexualidad es que se trata de una conducta que manifiesta una atracción sexual y emocional hacia personas del mismo sexo. Existen diferentes términos y diferentes categorías de personas relacionadas en ciertos aspectos con la cuestión de la homosexualidad:

a) Homosexuales: Gay (Alegre), masculino – Lesbiana, femenino – Personas que sienten atracción sexual hacia individuos de su propio sexo.

b) Hermafrodita – Casos rarísimos. Es una malformación de origen genético en que la condición de un ser humano que manifiesta los órganos anatómicos y factores secundarios de ambos sexos. Pero generalmente hay una clara prevalencia de uno de los sexos y alguna presencia del otro sexo en un resto de órgano claramente atrofiado. Esta situación puede crear una aparente ambigüedad y duda, que puede superarse con breve investigación clínica anatómica y hormonal. No se ha confirmado la existencia de hermafroditas que posean una capacidad sexual ambivalente real.

c) Travesti (Queen) Vestirse con la ropa del otro género para imitar temporal ó definitivamente su personalidad.

d) Transexual (Persona que ha cambiado de sexo mediante cirugía). Se trata de un cambio de sexo quirúrgico, pero que no se alcanza realmente sino solo su apariencia externa, en la mayoría de las ocasiones con el objetivo de facilitar prácticas homosexuales en las que la persona está ya inmersa. En otros casos para intentar en lo posible dar una apariencia física a una conducta psicológica desviada.

e) Bisexual.- Es aquella persona que tiene una atracción sexual y emocional persistente con personas de ambos sexos. En los adolescentes, experimentar este tipo de atracciones no es raro, sino una etapa normal de confusión en el desarrollo de la sexualidad.

f) Homófobo.- Es un término que significa aversión ó odio a la persona homosexual.

g) Heterosexual ó Normal.- Persona de conducta natural que siente atracción sexual y emocional hacia individuos del sexo opuesto.

h) Eunuco (Etíope. Saris en hebreo, gr. Eunouchos), Es una palabra bíblica que tiene varios significados. Uno de ellos es “célibe”. Eunucos que nacen y que se hacen, Mt. 19:10-12, comparar con 1Cor. 7:26 y 27, sinónimo de persona que tiene la voluntad de no casarse. En otros casos eran los guardadores de los harenes, varones castrados. La palabra se extendió a todos los funcionarios del gobierno, aunque fuesen casados como Putifar, aquel que compró a José, (Gen. 39:1). En 1Sam. 8:15, funcionarios del Estado).

i) Sodomita.- Palabra común que ha llegado a casi todos los idiomas donde la Biblia ha tenido influencia. Deriva de Sodoma destruida como consecuencia de su pecado, uno de los cuales era la homosexualidad. En las versiones castellanas de la Biblia se traduce por ella la palabra hebrea “qadhêš”, sin embargo cuando se trata del término femenino análogo “qedhešâh” se traduce por “prostituta. Trataremos extensamente este asunto en nuestro estudio.

Es natural la homosexualidad?
La segunda cuestión más importante es afrontar la pregunta general. ¿Los homosexuales fueron creados así y se comportan conforme a su género, ó son personas que mantienen una conducta contraria a la naturaleza humana? ¿Qué dice la ciencia al respecto?

Veamos que dicen primero los activistas homosexuales que se definen como cristianos: Creemos que la sexualidad humana, sea heterosexual u homosexual, es un don de Dios y algo que se debe celebrar dignamente.

¿Qué dice la ciencia?
Desde el principio la psiquiatría incluyó la inclinación homosexual entre las enfermedades que podían y debían ser tratadas. Richard von Kraft-Ebing, uno de los padres de la moderna psiquiatría, la consideró incluso como una enfermedad degenerativa en su Psychopatia Sexualis. Freud incluyó la homosexualidad entre las “perversiones” o “aberraciones sexuales”, a semejanza que el fetichismo del cabello y el pie o las prácticas sádicas o masoquistas. Según este científico conocido como el padre de psicoanálisis, la homosexualidad es una manifestación de falta de desarrollo sexual y psicológico que se traducía en fijar a la persona en un comportamiento previo a la madurez heterosexual.

En un sentido similar, e incluso con matices de mayor dureza, se pronunciaron también los otros grandes del psicoanálisis, como Adler y Jung. Los psicoanalistas posteriores no sólo no modificaron estos juicios sino que incluso los acentuaron a la vez que practicaban tratamientos considerados curativos contra la inclinación homosexual.

En los años cuarenta, Sandor Rado sostuvo que la homosexualidad era un trastorno fóbico hacia las personas del sexo contrario, que debía ser tratada como otras fobias. Bieber y otros psiquiatras, ya en los años sesenta, partiendo del análisis derivado de trabajar con un considerable número de pacientes homosexuales, afirmaron que la homosexualidad era un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas durante el período edípico. Por esta razón el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) incluía la homosexualidad en el listado de desórdenes mentales. (Ya trataremos en otro apartado como fue quitado de ese manual).

El esfuerzo del colectivo gay en su afán por demostrar que ellos son un tercer sexo, es antiguo y ya lo sostenía en 1899 un investigador alemán, afirmando que era una característica congénita, y que “nacían de esta forma”. Intentan asentar la idea de que no se trata de personas heterosexuales con problemas de comportamiento, sino que el homosexual se comporta así porque esa es su forma natural de hacerlo, y que intentar cambiar esa orientación sexual significa ir contra su naturaleza, y ponen como ejemplo a las personas zurdas. Así su presión sobre la comunidad científica ha sido incesante, aunque ha decrecido algo en los últimos tiempos, en la medida en que su esperanza de obtener científicamente la prueba definitiva para sus posturas se ha visto defraudada una y otra vez, y que sus objetivos se pueden alcanzar social y políticamente sin necesidad de tal prueba.

Pero el mundo científico ha estudiado en los últimos años intensamente esta cuestión. Se han hecho análisis, mediciones, estudios estadísticos, etc. Se ha estudiado de un área del cerebro conocida como INAH-3, el comportamiento de gemelos idénticos, no-idénticos, otros hermanos biológicos, incluso adoptados. En el campo de la genética se ha buscado el gen “gay” con el mismo ansia que el “eslabón perdido” de la evolución. La falta de resultado a favor de sus pretensiones ha hecho que en la actualidad hasta organizaciones pro gay, y algunos activistas destacados reconozcan que la homosexualidad no ha encontrado en la biología ningún apoyo para el origen natural.

Con todo ese trabajo realizado hasta ahora se puede afirmar que las pruebas hasta el día de hoy han determinado que no existe ningún gen que determine un comportamiento homosexual. El Dr. Socarides, que es el científico que más ha estudiado el comportamiento gay en el campo de la psiquiatría, y que los gays consideran su bestia negra, ha afirmado que se trata de una cuestión patológica (es decir de una enfermedad psíquica), un desorden, que se origina en la etapa pre-adolescente de algunas personas. Y por lo tanto dentro de las enfermedades que pueden y deben ser tratadas.

Pero el hecho de que ser homosexual no sea un accidente natural y genético, no quiere decir que el homosexual siempre lo sea por vicio, degeneración ó decisión voluntaria. Es un error considerar que se trata de forma general de personas que en un momento determinado deciden ser homosexuales, aunque también los haya de esta clase. Hay un abanico de factores primordiales que influyen en algunas personas para que tengan esa inclinación. Los estudios señalan a toda una serie de conflictos y circunstancias que suelen tener lugar durante la infancia y que inclinan a las personas hacia la homosexualidad en un intento muchas veces inconsciente de encontrar alivio ó escape a sus heridas emocionales, y que se suelen manifestar en la alta adolescencia y en la etapa juvenil. Ahora bien, si alguien en un momento de su vida, siente que tiene una inclinación sexual homosexual, también puede tomar decisiones personales para variar ó cambiar esa tendencia y comportamiento, (lo cual, como veremos, ni es tan fácil, rápido y radical como tomar la decisión y alcanzarlo), ó puede aceptarlo y asumir su vida con la disposición de que ese es el tipo de vida que realmente desea vivir.

¿Qué factores pueden influir en una persona para tener una inclinación homosexual?
Realmente se pueden combinar un amplio abanico de circunstancias y la respuesta que la personalidad individual e irrepetible de cada persona responda a cada una y al conjunto de ellas. Cada persona, aun viviendo las mismas experiencias, recibiendo los mismos mensajes, la misma situación familiar, es irrepetible en el desarrollo de su comportamiento, porque el desarrollo de la personalidad tiene en cuenta todos esos elementos externos junto a un buen número de reacciones internas (pensamientos, análisis, posturas y decisiones) que son irrepetibles en su conjunto. En la Biblia encontramos que hermanos gemelos como Caín y Abel, ó Esaú y Jacob, educados en una sociedad primaria con menor influencia externa, en el seno del mismo hogar y bajo las mismas circunstancias, desarrollaron personalidades, comportamientos y actitudes completamente opuestas. Esto es lo que hace único e irrepetible al ser humano más allá incluso de los rasgos del ADN. Por eso el ser humano es algo más que cuerpo. Tiene una parte espiritual de la persona, donde se alojan los sentimientos y las emociones, y donde se forjan la personalidad, que en la Biblia se llama con el nombre de corazón. Es el corazón de la personalidad de cada individuo.

Estas condiciones, como hemos dicho, generalmente se inician en la infancia, pero casi nunca se manifiestan antes de la adolescencia media. El doctor Richard P. Fitzgibbons, MD en psicología y psiquiatría, experto en el tratamiento específico de la homosexualidad durante muchos años y miembro de la NARTH, (Asociación Nacional –de EEUU- para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad), en su trabajo “Los orígenes y curación de atracciones y comportamientos homosexuales” describe las siguientes causas:

1.-Soledad y tristeza. - En el pasado, cuando los matrimonios tenían una mayor estabilidad, la causa más frecuente de la tristeza que conducía a la homosexualidad era el rechazo, durante la infancia y la adolescencia, por parte de sus compañeros, con motivo de sus limitadas aptitudes atléticas. En las chicas, un físico poco atractivo. Pero actualmente, el fracaso matrimonial y familiar, ocupa un lugar importante, cuando los niños y adolescentes viven separados de sus padres y viven a la vez los problemas de ellos. Cuanto más temprano es el abandono paterno, mayor es la posibilidad de desarrollar inclinaciones homosexuales.

Cuando no se satisface la necesidad de cariño, aprobación, afecto físico y ánimo de un padre, se desarrolla un vacío interior comúnmente llamado "hambre de padre". En un intento por superar este dolor, algunos adolescentes y jóvenes adultos buscan el confort de ser abrazados por otro hombre. Dentro de estos, son mas vulnerables aquellos que muestran unas actitudes atléticas limitadas y que fueron rechazados por sus compañeros. También, en algunos chicos especialmente sensibles, un continuo maltrato por parte de sus hermanos mayores produce una soledad interior que puede llevarlos a sentir inclinaciones homosexuales.

La falta de cariño, afecto y ánimo de una madre también puede producir un vacío y una terrible tristeza. Algunas chicas intentan llenar ese vacío del amor materno por medio del comportamiento homosexual. Esta "soledad sin madre" no se observa tan a menudo como la "soledad sin padre", porque las madres generalmente tienen una relación mucho más próxima a sus hijos que los padres.

El fracaso de cualquier relación adulta, a la hora de llenar el vacío de la soledad infantil y adolescente, es la mayor causa de la extraordinaria promiscuidad en el estilo de vida homosexual, y por eso algunos estudios arrojan un promedio de 60 compañeros/as sexuales al año. Inconscientemente, estas personas no buscan un compromiso estable. Tal proceder compulsivo, patológico y peligroso para la salud apoya la idea de que la homosexualidad es un serio desorden emocional, mental y de conducta.

2. Inadaptación y falta de autoestima.- La homosexualidad también puede ser el resultado de fuertes sentimientos de inseguridad. La desconfianza en sí mismo que suscita el rechazo de padres, compañeros, hermanos u otras personas importantes en las cuales se ha depositado la confianza. En un intento inconsciente de deshacer una historia de rechazos, la persona busca reafirmarse y ser aceptado por miembros del mismo sexo.

La autoestima se basa principalmente en la aceptación de un modelo de conducta en la primera infancia, el niño del modelo de su padre y la niña el de su madre. Aunque el amor de una madre aunque es esencial para los niños varones, no es tan importante como el amor y la afirmación del padre para la formación de una sana identidad masculina. Muchos de los que sufren inclinaciones homosexuales crecieron de niños pensando que nunca podrían ser del agrado de sus padres. Los hermanos mayores también juegan un papel importante en la formación de una positiva identidad masculina en la infancia.

Los rechazos y humillaciones en estas relaciones pueden producir un serio debilitamiento de la autoestima masculina.

Sin embargo, las desilusiones más comunes de la vida infantil que producen inclinaciones homosexuales son el resultado de los rechazos por parte de amigos a causa de una deficiente coordinación psicomotriz y atlética. Los niños que no son buenos atletas son a menudo víctimas del rechazo y del ridículo por los otros niños. Frecuentemente reciben apelativos femeninos y les llegan a decir que corren o juegan como una niña. A medida que estos rechazos continúan año tras año, estos chicos se sienten cada vez más inadecuados, confusos, solos y débiles. El maltrato por parte de compañeros produce en ellos una imagen muy deficiente de su cuerpo y de su masculinidad. Y sienten una inclinación interna hacia otros adolescentes fuertes y atléticos. Entre los 50 y 60, se realizó un estudio en Nueva York con 500 varones que se consideraban homosexuales. El estudio desveló que más de un 90% de ellos tenía problemas de coordinación atlética y que de pequeños fueron objeto de humillación por parte de sus compañeros. Muchos contaron que no sólo se sentían fracasados como varones porque no eran buenos en el deporte o porque no les gustaba, sino que también sentían que habían desilusionado a sus padres, quienes - bajo su opinión - esperaban de ellos que fueran buenos atletas.

Estos conflictos básicos de una baja autoestima se manifiestan de diferentes maneras en los varones que tienen inclinaciones homosexuales. Entre estos: la atracción obsesiva hacia hombres atléticos y musculosos; ó la necesidad de actuar agresivamente; la necesidad compulsiva de aumentar la musculatura corporal; ó un profundo sentimiento de no ser queridos.

3. Desconfianza y miedo.- Otro factor importante en el desarrollo de la homosexualidad es el miedo a ser vulnerable en las relaciones heterosexuales. Esta incapacidad de sentirse seguro amando a alguien del sexo opuesto es normalmente inconsciente y en la mayoría de ocasiones tiene su origen en experiencias traumáticas vividas en el hogar. En el caso de los varones, puede ser la consecuencia de haber tenido una madre demasiado controladora, enojadiza y crítica, poco afectiva y fría, narcisista e insensible, muy desconfiada, adicta o enferma. En el caso de las chicas, el miedo de confiar en cualquier varón en una relación amorosa puede surgir de haber tenido un padre muy enfadadizo, rechazador y distante, insensible hacia su madre, abusivo, duro, egoísta, adicto o falto de afecto. Actualmente, el abandono recibido de un padre a causa del divorcio es una de las mayores fuentes de desconfianza que muchas chicas experimentan hacia los chicos. Estas chicas desarrollan una fobia inconsciente de ser heridas como vieron que lo fueron sus madres. Como resultado, durante un tiempo se sienten seguras sólo con el amor consolador de otra mujer, a las que ven más fieles que los varones.

También la desconfianza y el miedo a un compromiso total, como lo es el matrimonio, son extremadamente comunes en los que sufren inclinaciones homosexuales. Una simple relación promiscua sin fidelidad a nadie es hoy en día una de las manifestaciones más significativas del miedo al compromiso.

4. Narcisismo. - El narcisismo o egoísmo extremo es otro de los causantes importantes de la homosexualidad. El narcisismo tiene varios aspectos atractivos para el que lo padece, como el no tener que comprometerse con otra persona en el matrimonio o no tener que asumir las responsabilidades de padre. El narcisista quiere permanecer infantilmente con obligaciones mínimas en sus relaciones interpersonales y con pocas limitaciones en la búsqueda del placer. El hedonismo caracteriza a muchos de los que practican la homosexualidad.

5. Traumas sexuales durante la infancia.- Un buen número de varones que fueron violados o maltratados sexualmente en su infancia desarrollan una confusión con respecto a su identidad masculina. Al igual que otras víctimas de violación, piensan que de alguna manera ellos provocaron el abuso. Durante la adolescencia, su relación con las muchachas está limitada por la vergüenza de lo que han vivido y porque creen de que ninguna chica podría quererles si conociesen sus experiencias sexuales anteriores.

6. Rebeldía y rechazo propio.- El tipo de enfado que más induce la homosexualidad es el enfado consigo mismo. Como resultado de un continuo rechazo por parte de sus compañeros, muchos niños adquieren un intenso disgusto hacia sus propios cuerpos, pensando que éstos son débiles, poco atractivos y poco masculinos. Se sienten tan incómodos con su físico que pasan muchísimo tiempo fantaseando sobre cómo escapar de su cuerpo y entrar en el cuerpo de otro. Esta ilusión enfermiza puede empezar cuando son jóvenes e inducir hacia una fuerte atracción física por otros del mismo sexo.

En muchos homosexuales, la conducta autodestructiva, peligrosa, adictiva y sadomasoquista nace de un intenso disgusto hacia uno mismo. El enfado consigo mismo es también una de las causas por las que el varón decide vestirse como una mujer. Finalmente, el colmo de la aversión hacia uno mismo y hacia el propio cuerpo se puede observar en aquellos que se someten a cirugía para cambiar de sexo, aunque algunos lo hacen para conseguir un cuerpo operativo que le permita practicar la homosexualidad.

En un grupo reducido de personas, la homosexualidad se origina en una "necesidad" de rebelarse fuertemente contra sus padres, su familia, sus compañeros, la cultura cristiana o Dios. La conducta homosexual que es inducida por la rebeldía se observa en aquellos cuyos padres del sexo opuesto eran muy controladores, emocionalmente insensibles, físicamente abusivos o profundamente narcisistas. Al igual que a otra gente enfadada, esa rebelión les produce cierto placer. A algunos de ellos les encanta que sus madres sepan que su estilo de vida es el rechazo extremo de un amor femenino o (en el caso de las lesbianas) como sus padres comprueban que no sienten necesidad del amor masculino. También sienten placer escandalizando a sus padres con su conducta. El enfado excesivo también se manifiesta en otros aspectos de la vida homosexual. El más notable es el enfado agresivo-pasivo, que consiste en un silencioso desahogo de hostilidad mientras se pretende no estar enfadado y se manifiesta, por ejemplo, en no informar al compañero sexual de que se es portador del virus que causa del SIDA. Estas personas a menudo sienten que porque ellos tienen que sufrir, otros también deben hacerlo. Por último, se observa también un intenso enojo en los homosexuales dentro de los medios de comunicación social, en la educación, en la salud o en la política, cuando intentan obligar al resto de la sociedad a que acepte la homosexualidad.
Podríamos mencionar mas causas de las que los estudios estadísticos arrojan porcentajes comunes significativos, pero esto es un estudio no una asignatura de psicología, y son suficientes para que nos hagamos una idea del origen de estos trastornos de personalidad.

Pero la conducta homosexual se puede superar.-

Bíblicamente tenemos esta seguridad claramente expresada en 1Cor. 6:9-11 (esto erais algunos, mas ahora…).
a) También está reconocido por líderes del propio movimiento homosexual, aunque eso sí, añaden enseguida que no lo aconsejan porque se agrava un conflicto interno, ya que muchos se siguen sintiendo atraídos por las personas de su mismo sexo, y por esta razón que algunos recaen esporádicamente en relaciones homosexuales.
b) La ciencia dice y demuestra que es posible, con la terapia y ayuda necesaria, trabajando en las áreas heridas de la personalidad de la persona que provocaron la aparición del trastorno. Dicen que el porcentaje de éxito es alto, cuando el paciente pone su voluntad y colaboración decidida en obtener los resultados del tratamiento. Y que el fracaso en esta área, como en otras que tiene a una modificación de la conducta como objetivo, se debe a la falta de voluntad ó perseverancia, que en muchos casos tiene su origen en los mensajes que sus antiguos compañeros ó los colectivos homosexuales les hacen llegar para que desista.

No es fácil. Nadie dice ni pretende que lo sea. Casi todas las cosas importantes de la vida son difíciles, pero mucho más cambiar las tendencias y las inclinaciones de las personas, no solo en el caso de la homosexualidad, sino en muchos otros: drogadicción, alcoholismo, anorexia, ludopatía, programación de mentalidad sectaria, inclinaciones a la violación, agresividad, abuso, etc. Pero además, la dificultad se incrementa en relación directamente proporcional al tiempo en que han arraigado las causas y se han consolidado hábitos. Es decir, algo que es fácil de tratar a los doce ó trece años, es mucho más difícil a los 25 y absolutamente complicado a los 40. Los traumas se asientan, la conducta se rodea de circunstancias no solo emocionales, sino también sociales, de hábitos, de modo que los hilos que componen la red que hay que deshacer son más y más complicados.

Se necesita tomar una decisión importante.- Algún/a joven puede sentir inclinaciones homosexuales, por haber estado expuesto a algunas de las condiciones que hemos mencionado, pero al sentirlas tiene que tomar una decisión: La decisión a menudo que se plantea está principalmente situada entre seguir el mensaje de los colectivos homosexuales ó seguir el mensaje de los que le dicen que esa conducta es contraria a la voluntad de Dios, y buscar en este caso los remedios que le puedan ayudar. También hay muchos especialistas que sin ser cristianos tienen una visión técnica del asunto que se basa en el mismo diagnóstico de la salud mental. De cualquier modo, como en todas los asuntos importantes de la vida, los individuos necesitan hacer una reflexión y tomar decisiones que van a comprometer las cuestiones más importantes de su vida en el futuro.

Para alcanzar el éxito de superar su condición actual es necesaria una fuerte motivación. Hay buen número de personas homosexuales en todo el mundo que han logrado restaurar sus problemas de conducta por motivaciones familiares ó sociales. Pero probablemente la motivación más importante, y por ello la más atacada por los colectivos gay, sea la decisión de seguir a Cristo. En este caso, no solamente se necesita conocer que ese trastorno de la conducta es una enfermedad psicológica, sino también que su resultado práctico atenta contra la voluntad del Creador tanto el ámbito de su Señorío como en su consideración moral, y por lo tanto deben actuar resueltamente para restaurar su personalidad y su vida hacia el diseño original de Dios.

Querer agradar a Dios con nuestra vida sujetándola a los principios naturales y morales de su voluntad produce una fuerte motivación para conseguir el éxito, y además cuenta con la presencia de Cristo en la vida, en los momentos más difíciles de la travesía y con la ayuda del Espíritu Santo fortaleciendo y sanando interiormente las heridas y los traumas del pecado.

Pero la cosa no es tan simple en muchas ocasiones como decidir aceptar a Cristo y pedirle que cambie tu vida, porque nuestra voluntad no está siempre tan floja como para aceptar de entrada que la obra reparadora del Espíritu Santo opere en todas las esferas de la vida que han ocasionado el trastorno. Decía una mujer lesbiana. Yo le pido a Dios que me cambie, pero no lo hace. Pero el orientador que la estaba tratando, en la simple conversación comprobó como aquella mujer seguía odiando a su padre porque había abusado de ella cuando era niña. Mientras las heridas no se reparen, con el perdón hacia las causas y hacia uno mismo, las consecuencias más profundas permanecerán. La necesidad de ser transformado en todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo debe ser ejercida y atendida por la voluntad.

El peligro de recaer.- No creo que nadie sensato ignore que cualquier persona cristiana pueda volver a recaer en antiguas conductas. O que piense que es imposible que un cristiano que ha sido sanado vuelva a caer en antiguos pecados, sean de la naturaleza que sean, de pensamiento ó de acción, ó que la tentación le aparezca. Sabemos que el cristiano se enfrenta a fuertes enemigos, y que el mundo, el Diablo y la carne tienen su campo de operaciones en torno a él. San Pablo expresaba de forma clara las limitaciones del creyente en cuanto a la carne en Romanos 7:14-25.

El apóstol Juan en su primera epístola (1:8 - 2:1) afirma: Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. No se si os habéis dado cuenta de la universalidad del sujeto implícito: Todos pecamos, y aquel que no lo reconozca se engaña a si mismo y hace a Dios mentiroso. Pero todos obtenemos el perdón y la restauración espiritual cuando arrepentidos confesamos nuestros pecados a nuestro Abogado.

Si antes decíamos que era posible pero que no era fácil liberarse de nuestra naturaleza, y que la sanidad era más difícil cuanto más arraigada se encuentra la enfermedad y cuando nos hemos construido a nuestro alrededor un universo ajustado a ella, tenemos que darnos cuenta que luego nuestras recaídas y nuestras tentaciones se encuentran en relación con ese universo en el que hemos vivido. El que tenía problemas con el alcohol, sus tentaciones tendrán que ver con la bebida. El que tenía problemas con las drogas, con estas. El que tenía problemas con el robo, cuando es tentado lo será en el área de este conflicto. El adultero, con el adulterio. El mentiroso con la mentira, y el homosexual, con la homosexualidad. Por lo tanto tenemos que reconocer todos que nuestras recaídas van a estar en el área más conflictiva de nuestra anterior vida. Y que cuando recaemos en problemas de la carne que creíamos superados, se reduce nuestra autoestima, nos sume en un pozo de autodesprecio, que nos aparta en muchas ocasiones de Dios, porque no nos atrevemos a confesar nuestras recaídas. Muchas veces ignoramos deliberadamente que Él ya sabe y conoce todo cuanto hemos hecho, y que tratar de ocultárselo a Él es una ingenuidad tonta. Lo mismo sucede cuando pensamos que como ya lo conoce no tenemos que confesárselo y queremos seguir una relación espiritual como si nada hubiese pasado. La confesión es necesaria, no para informar a Dios de lo que ya sabe, sino porque forma parte de la terapia espiritual reparadora, a través de la cual Dios nos quiere enfrentar a nuestra realidad, para reconocer, de una parte nuestra fragilidad, y de otra parte que le veamos como nuestra única oportunidad de victoria: Sin mi, nada podéis hacer. Después de este tipo de experiencias alcanzamos una personalidad más madura y cauta, que hará que nos expongamos menos a los riesgos potenciales que nos acechan, y huyamos de las circunstancias de peligro. Esta palabra “huir” la emplea dos veces el apóstol Pablo escribiendo a Timoteo (1Ti.6:11 huye de estas cosas, en relación con las peligrosas avaricias, y en 2ªTi. 2:22 de los deseos juveniles).

Esto que hemos comentado se refiere al área personal, pero nuestras caídas tienen en muchas ocasiones una repercusión que va más allá de la esfera íntima. En ocasiones llegan al conocimiento público y deben ser tratadas en el ámbito de la iglesia local. En las Escrituras tenemos instrucciones claras para afrontar estos problemas. La madurez de una iglesia local es la suma de la madurez individual de sus miembros. Una iglesia madura es aquella que tiene conocimiento espiritual y doctrinal, y por este desarrolla los mecanismos de comprensión y tolerancia, no con el pecado, sino para la recuperación espiritual del trasgresor. Sus miembros saben que, se nos conozcan públicamente ó queden en el terreno de la intimidad con Dios, TODOS tenemos problemas con el pecado y con las recaídas. Cuando el pecado se ha público, aparece el consejo de Pablo de Gal. 6:1: Hermanos, si alguno fuese sorprendido (Esta es la clave de la cuestión, porque antes ya hemos visto como las Sagradas Escrituras dicen claramente que todos pecamos, pero es indudable que en ocasiones hay una repercusión, cuando se hace público, que afecta al testimonio común de toda la iglesia que eleva la dimensión del problema, y es entonces cuando) vosotros que sois espirituales (Se espera de vosotros, de los demás, que son espirituales y tienen el conocimiento sobre estos asuntos, y la madurez correspondiente, para que actúen como maduros, no como el mundo hace, que se hecha encima del trasgresor público, para), RESTAURADLE con espíritu de humildad (Con comprensión, no con superioridad, porque tú también tienes tus propias faltas y pecados aunque no hayan salido a la luz), considerándote a ti mismo porque tu no seas también tentado.(no sea que en cualquier momento te pueda ocurrir a ti lo mismo).

La actitud contraria, es la legalista, la de los fariseos, que eran sepulcros blanqueados, muerte dentro y apariencia fuera, y se mostraban inmisericordes hacia los que eran sorprendidos en faltas y pecados. Estos eran los que llevaban las piedras con las que querían apedrear a la mujer adúltera, y la respuesta de Jesús es EL QUE DE VOSOTROS ESTE SIN PECADO QUE ARROJE LA PRIMERA PIEDRA. La postura cristiana no es la que practica la intransigencia, acusación y condena, sino la que con cariño y humildad conduce al trasgresor al arrepentimiento y busca restaurarle con toda misericordia.

La vida cristiana auténtica es una vida en la que sabemos el final de la historia. Acaba con triunfo, pero gracias y en virtud a que la victoria está en Jesús, no en nuestras fuerzas. Pero a lo largo de campaña TODOS tenemos victorias y derrotas. Por eso nuestro salvador Jesucristo comprende nuestra naturaleza y, por cuanto padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados (Heb 2:18). Y aquellos que son más vencedores, que resisten las tentaciones, ó cuyas faltas no llegan al conocimiento público, que no se jacten de ello, sino den más gloria a Dios, porque como exclamó Pablo: Por la gracia de Dios soy lo que soy, no por nuestras fuerzas, ni por nuestra integridad, sino por su gracia y compasión.

Por esas razones dentro de la cita que antes mencioné de Romanos capítulo 7 encontramos este importante versículo: Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado. La importancia de nuestra mente. La humildad, la comprensión, el espíritu de restauración hacia los demás, no puede perder de vista la calificación del pecado, y establecer una coartada para que el pecado parezca que no lo sea. El pecado tiene que seguir provocando nuestro rechazo e indignación, mientras que el amor de Dios y nuestra propia naturaleza cristiana nos inclina hacia la misericordia y al perdón hacia el trasgresor. La mente cristiana necesita calificar y discernir correctamente lo que es pecado, renovando nuestro entendimiento, reconociendo aquello que es malo y ofensivo para Dios, malo para nuestras vidas y malo para el testimonio del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Cuando nuestra mente califica las cosas rectamente esta en el camino para la restauración propia y la de los demás. Es entonces cuando podemos, como dice Amos 5:14, buscar lo bueno y rechazar lo malo: Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos será con vosotros, como decís. Esa presencia y ayuda vendrá de lo alto y también de los instrumentos humanos, los hermanos en la fe, de los que Dios se vale en muchas ocasiones para hacer su obra.

Pero cuando estos valores no están correctamente establecidos, cuando hay una gran confusión entre lo que es bueno ó malo, muchos enfermos se considerarán sanos, y como los sanos no tienen necesidad de médico, ni de tratamiento, ni de restauración, en sus propios pecados resultan confundidos y a la postre perdidos.

En busca del gen gay.-

Hace unos días apareció un artículo en los principales medios de comunicación con gran bombo y platillo, y en la televisión, afirmando que los científicos habían descubierto el gen “gay”, y que por lo tanto ya se podía decir que la conducta homosexual era natural. Como estaba estudiando el tema, busqué la noticia en toda su extensión, la cual lejos de afirmar lo que decían los titulares, reafirmaba todo lo que hemos tratado en este estudio. La CNN distribuyó la información el día 23 de Octubre de 2003, bajo el epígrafe: “La identidad sexual estaría determinada por los genes, según estudio”. Yo no sé si alguien dudaba antes de este estudio que el hecho de ser varón ó hembra era una materia que debía pertenecer a la información genética de los seres humanos. Pero lo que se esperaba de un titular como aquel era que además de varón, hembra, se hubiese descubierto un gen que determinase el tercer sexo, el ansiado gen gay. Pues la información no dice nada de tal hallazgo. El presentador del informe, el doctor Eric Vilain, profesor de genética de la Universidad de California, dijo a la presentación de su informe: "Nuestros hallazgos podrían ayudar a dar respuesta a una pregunta importante: ¿por qué nos sentimos hombres o mujeres". Y agregó: "La identidad sexual está enraizada en la biología de cada persona antes del nacimiento y brota de una variación en nuestros cromosomas individuales". Pues muy bien, y ¿qué? Ya sabíamos muchos cristianos, sin necesidad de ser investigadores, que Dios nos ha creado varones y hembras, y que somos profundamente diferentes. Los experimentos del equipo del Dr. Vilain afirman que han identificado 54 genes en ratones que podrían explicar por qué los cerebros de machos y hembras lucen y funcionan en forma diferente. Bien y ya está. Pero añadió: "Nuestros hallazgos podrían explicar por qué nos sentimos hombres o mujeres, sin importar nuestra anatomía real". Claro pero para esto tendrían que haber descubierto algo que no han hecho, y es que los homosexuales son personas que nacen con cerebros, del “tipo masculino” en cuerpos femeninos o viceversa. Pero el estudio no descubre tal cosa. Con lo cual para las pretensiones científicas de los colectivos gay, es otro nuevo bluff.

Aunque esta noticia la comento por reciente, la investigación del supuesto gen gay ya hace años que está en marcha. En 1991 la Universidad de Illinois declaraba que el 52% de los gemelos univitelinos de hombres homosexuales también eran homosexuales, mientras que en los bivitelinos (los que tienen menos genes en común), la cifra se reducía al 22%. Dos años más tarde un investigador del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU, anunció que por fin había localizado uno de ellos, dado que en las familias donde varios miembros declaraban ser homosexuales había más casos entre los relacionados por vía materna que paterna. Por tanto centró sus investigaciones en el cromosoma X, que es el único que los hombres heredan de sus madres. Después de afirmar que había encontrado en cuarenta parejas de hermanos homosexuales que tenían más similitudes en la región Xq28 de lo que el azar debiera coincidir, dedujo que en aquella región residía el gen de la homosexualidad. Dos años más tarde volvió a ratificar sus resultados, según dijo, después de trabajar con otras 33 parejas de hermanos. Sin embargo fue incapaz de identificar de qué gen se trataba, ni la proteína que lo producía, ni en que forma actuaba. Poco tiempo después, científicos de la Universidad del Oeste de Ontario, repitieron la investigación con otras 52 parejas de hermanos y publicaron un la revista científica Science que los hermanos homosexuales no tienen más similitudes en la región Xq28, que cualquier otro par de hermanos escogidos al azar.

Como verá el lector, la diferencia entre la propaganda de los titulares sensacionalistas y la realidad es absoluta. De todas formas, en la mente de muchas personas ha quedado grabado el titular propagandístico y a partir de ese momento estarán absolutamente seguras de que el gay es un gen que determina la existencia natural de homosexuales.

¿Y si en el futuro se descubre algún componente genético, que habría que decir?

Alguien me ha formulado esta pregunta en estos días, porque es cierto que el campo de la investigación genética apenas ha abierto las puertas a muchos de los secretos y misterios que esconde. Pero nosotros sabemos que Dios hizo al hombre y a la mujer con sus características particulares. Diferentes, complementarios y de igual dignidad a la imagen de Dios. Sabemos que Dios no hizo un tercer sexo. Sabemos que el pecado entró en el mundo y pasó a todos los hombres y sabemos también que afectó a la naturaleza, que ha traído enfermedades, malformaciones, desastres, catástrofes, por eso la Biblia nos dice que la misma naturaleza clama por ser liberada de las consecuencias y efectos del pecado (Rom. 8:19-23). Lo que no sabemos es el alcance de esa corrupción en todas las esferas, aunque tenemos ejemplos cotidianos de muchos de sus devastadores efectos. Por eso, aun aceptando el hecho de que una persona nazca en unas determinadas condiciones, no quiere decir que Dios la haya hecho así, ni que tenga que arrastrar durante toda su vida todas las limitaciones de origen congénito.

Hay personas que nacen con taras tanto físicas como mentales, a las cuales los hombres, con toda la ayuda que la ciencia proporciona en cada momento intenta resolver y paliar. Cuando nacen niños siameses, siempre que es posible se usa la cirugía para intentar cambiar esas características que son innatas. Y vemos que cada día con más éxito gracias a los avances tanto del conocimiento médico como del equipo que emplean. Cuando alguien nace con problemas cardíacos, igualmente se tratan de atajar y conducir a lo que se entiende como normal. En el plano psíquico sucede lo mismo. Niños que nacen con el síndrome de Dawn ú otras dolencias parecidas, no se les deja sin tratamiento, sino que se pone la ayuda psicopedagógica y psicomotriz que les permita asemejarse en el mayor grado posible a la normalidad. Hay bebés, cuya madre era drogodependiente, y que nacen con síndrome de abstinencia y son tratados también. Ya sean de origen genético ó alteraciones producidas durante la gestación, el hecho de que las personas nazcan con problemas no implica que Dios no los haya hecho así, y que por ello deban vivir sujetos a las condiciones de su natalicio.

Muchos casos de inseminación artificial y de manipulación genética han provocado el nacimiento de niños con severos daños y malformaciones. La contaminación radioactiva también produce alteraciones fetales algunas irreversibles. Dios no les ha hecho así, y la ciencia no deja de prestar el apoyo posible para arreglar al máximo tales trastornos. Problemas de los padres, del entorno, de la alimentación, de consanguinidad producen efectos en los hijos. Decir que Dios los creó así, es una forma de quitar la responsabilidad de los hombres y del pecado en el que vive el mundo para echarla sobre los hombros de Dios, y un engaño diabólico para que los hombres se rebelen contra El. Por lo tanto este hecho, si se produjese algún día, en nada invalida la realidad de todas las cuestiones que tratamos a lo largo de este estudio.











Capítulo 2

LA CONDUCTA HOMOSEXUAL Y LA SOCIEDAD




En el capítulo anterior hemos estado tratando la cuestión en si de la conducta homosexual y sus principales causas, así como el punto en que se encuentra en el momento actual esta cuestión. En este vamos a tratar el tema de lo que esta conducta está representando en la sociedad actual.

Solo a modo de introducción, recomiendo al lector la lectura del capítulo 1 de la epístola del apóstol San Pablo a los Romanos, en el que la cuestión aparece relacionada con la rebeldía del hombre hacia los designios de un Dios al que conoce, pero al que no quiere reconocer, prefiriendo alternativas idolátricas.

Antecedentes históricos de conducta homosexual.- Si nos remontamos en la historia encontramos que en las antiguas civilizaciones del medio oriente existieron prácticas homosexuales tanto masculinas como femeninas que estaban relacionadas con celebraciones religiosas idolátricas. Algunas de ellas, en forma de prostitución tanto femenina como masculina, se encuentran en la Biblia calificadas como “abominaciones”, es decir, conductas y practicas repugnantes contrarias a la moral que Dios quiere establecer para su pueblo, así como del proyecto existencial que tiene para sus criaturas. Las conductas abominables no eran exclusivamente de orden sexual, aunque si primordialmente, porque muchas ceremonias paganas desembocaban en orgías, en las que se practicaban todo tipo de perversiones desde el incesto (relaciones sexuales en el entorno familiar de primer grado), zoofilia (relaciones sexuales con animales), pedofilia (relaciones sexuales con niños), pero también sacrificios rituales humanos, brujería, adivinación, hechicerías, encantamientos, espiritismo, (Deut. 18:9-12), el travestismo (Deut. 22:5), la prostitución (Deut. 23:18), etc. Si tomamos la Biblia, de momento como un tratado que refleja la historia de algunos pueblos, esas conductas eran habituales entre los cananeos, según Lev. 20:23, y una de las razones por las que fueron destruidos como naciones y pueblos por el juicio de Dios. De momento dejaremos el caso de Sodoma y Gomorra para tratarlo más ampliamente en el contexto del capítulo de La Conducta Homosexual y la Biblia.

Pero uno de los engaños más extendidos, es la afirmación de que la homosexualidad ha sido aceptada en la historia de la humanidad, desde tiempos ancestrales, como una conducta normal sana equivalente en la consideración de la relación heterosexual. Algunos de los que propagan esta idea citan que, por ejemplo, era una práctica corriente en la Grecia Clásica. Pero los antropólogos declaran que esto solo ha sido cierto en sociedades muy concretas y cerradas y durante un breve período de tiempo, bajo condiciones muy determinadas, y que enseguida prevaleció la consideración de que era una conducta depravada y pervertida.

Es cierto que en la Grecia clásica algunos de los más famosos filósofos fueron victimas de violaciones homosexuales, como Sócrates y Platón. Pero ni ellos estos fueron homosexuales, ni tolerantes con esa conducta, la cual describieron como la experiencia más degradante y denigrante de su vida. Y las leyes griegas prohibían la homosexualidad. Platón escribió al respecto: ¿Quien en su sano juicio podría promulgar una ley que protegiese tal conducta? Y definió las relaciones homosexuales como: “relaciones contra natura” (gr. para phisin). Es cierto que durante un cierto tiempo de la historia griega, una elite minoritaria intelectual promovió relaciones de homosexualidad pederasta, en las que con el pretexto de enseñarles sabiduría, se abusaba sexualmente de niños de 12 a 14 años (ellos no tenían conciencia del abuso, sino que lo veían como una forma de aprendizaje y transmisión del conocimiento del maestro a sus alumnos), y aunque hay expertos mencionan que esta práctica consistía en tocamientos y excluía la penetración de forma general, lo cual no excluye que algunos se excediesen y practicasen las relaciones sexuales completas, lo que parece estar documentado.

Sea como fuere, esta costumbre, en mi opinión, degenerada tenía sus reglas, por más que nos choquen en nuestros días, y así este tipo de relación homosexual no se veía entonces como tal, siempre que el adulto tuviese más de 25 años y el menor la que antes hemos indicado. Sin embargo mantener una relación homosexual entre adultos ó con jóvenes de más edad era contemplada como un vicio contra-natura y una conducta propia de degenerados. Con todo las orgías y desordenes sexuales ligados a los cultos idolátricos eran frecuentes, así como las borracheras y orgías desenfrenadas en las que muchos de ellos acababan durante las celebraciones festivas de las divinidades. No es extraño que la Biblia diga que el corazón de Pablo, cuando llegó a Atenas y vio a la ciudad sumida en la idolatría, con todo lo que aquello llevaba aparejado, nos diga que su corazón se deshacía dentro de él. (Hech. 17:16).

En Roma, también la homosexualidad estaba condenada por las leyes morales de Augusto, y su práctica se consideraba como una perversión. De hecho, todas las sociedades históricas con cierto grado de civilización y desarrollo estructurado condenaron las prácticas homosexuales como contrarias a la naturaleza del ser humano, y las denunciaron como repugnantes con mayor ó menor contundencia, y en esa medida los practicantes fueron igualmente juzgados por la sociedad como inmorales, cuando no condenados a severas penas que en ocasiones llegaban a la pena de muerte.

Pero además podemos afirmar que en ningún caso la homosexualidad tuvo a lo largo de la historia un planteamiento de desafío organizado y planificado como al que hoy estamos asistiendo, y del que vamos a tratar con más profundidad en este capítulo.

Un breve análisis del marco histórico para comprender la situación actual.-

Enfocar esta cuestión nos va a obligar a tratar otras que corren paralelas, e incluso entrar en términos políticos, porque ¿Qué es la sociedad sino un conjunto de valores políticos? Es cierto que no vamos a poder entrar con profundidad a todas las cuestiones que están en juego, y de las que “el hecho homosexual” solo es una de ellas, pero me gustaría enfocar una idea general antes de entrar en aspectos más particulares. ¿Por qué suceden ciertas cosas? O como se pregunta el salmista en el Salmo 2: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Los reyes de la tierra y los príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido diciendo: Rompamos sus ligaduras, echemos de nosotros sus lazos”.

Los que vivimos hoy en el mundo, aunque no nos damos cuenta, también estamos escribiendo páginas de la historia. A muchas personas les resulta fácil entender sucesos y acontecimientos que se produjeron en el pasado cuando los estudian con una perspectiva histórica, pero a menudo son incapaces de ver la historia que están a su vez escribiendo cada día y de la que están participando. Es como cuando vemos a un hijo todos los días, que no nos damos cuenta de su crecimiento, hasta que alguien que hace tiempo que no lo ve y lo encuentra tan cambiado que nos hace ver los cambios producidos. Me gustaría que el lector pudiese encontrar, a pesar de toda la síntesis que permite un estudio como este, algunas claves de lo que está sucediendo, y de los intereses que están en juego a nuestro alrededor. Para ello voy a hacer un rapidísimo vuelo histórico y aunque con más extensión muchas cosas serían matizables y necesitarían explicaciones adicionales, creo que una sencilla síntesis podría ser suficiente para nuestro propósito. Pero sobre todo quiero destacar el importante papel e influencia que las Sagradas Escrituras han tenido en el desarrollo de la cultura occidental a la que pertenecemos, y cuya influencia ha impregnado gran parte del mundo.

Después de la vida de Jesucristo, y del nacimiento de la Iglesia cristiana, sus seguidores, aun dentro de la gran diversidad doctrinal de los dos primeros siglos de nuestra era, produjeron en su tiempo una revolución moral y social en que los valores morales y familiares fueron vividos y extendidos en medio de las sociedades paganas. Las consideraciones de virtud ó inmoralidad se ajustaron a modelos que pretendían, aunque no siempre se correspondían, con contenidos de las Sagradas Escrituras, a las que los apologistas apelaban para difundir sus planteamientos éticos, sociales y morales. Los que se consideraban cristianos, independiente de la absoluta identificación teológica ó dentro de la discrepancia doctrinal más ó menos importante ó incluso irreconciliable, llegaron unos y otros, digamos ortodoxos y herejes a compartir, vivir, impulsar y divulgar modelos bastante semejantes. Así, valores como la honradez, la sinceridad, la solidaridad, la laboriosidad fueron considerados como “buenos”, y sus antítesis eran calificados socialmente como “malos”, rechazables ó sancionables. En materia familiar, la familia monógama indisoluble, las relaciones conyugales y paterno-filiales establecían una serie de obligaciones mutuas inherentes al vínculo. Hubo una repulsa común hacia las prácticas ligadas a las orgías paganas, como la homosexualidad, la prostitución, la pederastia, la zoofilia, el incesto, etc. que se consideraron como conductas execrables y condenables. En otros ámbitos, el respeto a la vida, puso calificativos negativos a muchas formas de violencia y explotación (Esclavitud, venganza, el rechazo de los hijos no queridos, principalmente las niñas, que en la cultura grecolatina podían ser expuestos, etc.). La fuente común apelada para el rechazo de todas estas conductas eran los contenidos de las Sagradas Escrituras.

La reacción a esa acción beneficiosa del Evangelio, vino sobre todo a partir del siglo IV, con el acceso y la infiltración de masas paganas en las estructuras cristianas, llegando a ocupar importantes papeles dentro de las iglesias cristianas, que introdujeron no solo gran parte de sus practicas idolátricas, sino también sus actitudes en materia de represión, violencia, relajación moral, etc. La relajación aumentó en la misma proporción en la que las Sagradas Escrituras perdían su papel protagonista en la lectura e instrucción de los fieles, y eran sustituidas por tradiciones, filosofías y razonamientos. Este estado de cosas produjo un retroceso moral de enormes consecuencias en los siguientes siglos, que asentado de arriba abajo, donde las esferas de las constituidas de un poder religioso omnipotente en torno al papado, sobre todo en la Europa occidental, llegaron a convertir a la Edad Media en uno de los períodos más oscuros de la historia, bajo el punto de vista de la moralidad.

Movimientos espontáneos como los valdenses (siglo XII), cataros ó albigenses (siglos XII y XIII) que denunciaban la corrupción y la inmoralidad, y promovían otros valores cristianos acordes a las Escrituras fueron aplastados por la violencia de las armas y la persecución. La represión desembocó en la prohibición de leer las Sagradas Escrituras en la lengua romance bajo la amenaza de ser sometido a un proceso por el tribunal de la Inquisición y padecer crueles penas. Únicamente se permitía la tenencia y lectura en latín, una lengua que prácticamente solo entendía el clero y muy pocos elementos de la nobleza. Unos y otros estaban sujetos por un interés mutuo, que sujetaba todas las sus posiciones sociales a las determinaciones del Papa. En este orden de cosas, y en el plano moral hubo ocasiones en que Roma era un auténtico prostíbulo en el que convivían los papas con las prostitutas y los hijos que tenían heredaban las dignidades eclesiásticas (por llamarlas de alguna manera), y coexistía todo tipo de trasgresión sexual y moral.

En siglo XVI, la reforma iniciada por Lutero tuvo la importancia de traer las Sagradas Escrituras a los idiomas de los ciudadanos contando con la inestimable ayuda de un invento que acababa de revolucionar el mundo: la imprenta. Gutemberg, en el siglo XV presenta un invento que permite hacer copias con mucha rapidez y más claras de leer. El primer libro impreso con este “revolucionario” sistema fue una Biblia en lengua latina. Pero la imprenta abrió la puerta a que las Escrituras pudieran difundirse con más rapidez que sus perseguidores en destruirlas. El gran triunfo de la Reforma consistió en devolver la Biblia a la gente del pueblo rescatándola del secuestro eclesiástico romano. Un regreso a la lectura, meditación, estudio y práctica de los valores espirituales, sociales y morales contenidos en ellas. Con este faro se pudieron romper las fuertes cadenas religiosas que tenían sujetas a las personas a un sistema religioso no solo falso en la mayoría de sus presupuestos, sino corrupto e inmoral. En el siglo XVII los contenidos de las Escrituras volvían a alumbrar con fuerza y mucha gente podía gozarse de encontrar en ellas la guía de Dios, la salvación y el consuelo. Nuevamente aquella moral cristiana impregnó las sociedades occidentales donde la Reforma logro subsistir y, aún con las evidentes discrepancias doctrinales algunas verdaderamente importantes entre los diversos grupos que surgieron de la misma manera que había sucedido en los siglos II al IV, trajeron a la sociedad unos valores morales bastante comunes en aquellas cuestiones relativas a la estructura de la familia, las relaciones sexuales, los valores de relación entre cónyuges, padres e hijos, etc. Estos conceptos bastante uniformes en el fondo han sido igualmente la base de la civilización y del desarrollo social al que hemos devenido desde entonces y hasta nuestros días en lo que llamamos cultura occidental. Pero a la vez tuvo una gran influencia también en otras sociedades y países, en la medida en que la interrelación económica y social se producía.

En los siglos XVII, XVIII y la primera mitad del XIX, surgieron diversos movimientos de carácter pietista que llevaron a conservar y promover estos valores de una forma singular. Con todo las Escrituras aun estaban bastante restringidas en cuanto a su distribución masiva. Se necesitaba que la gente pudiese adquirirlas a bajo precio y además supiese leer y tuviese una cierta instrucción para comprenderlas. Esto produjo una verdadera revolución cultural contra el analfabetismo y con el nacimiento de las Sociedades Bíblicas se canalizaban fondos y trabajaban organizadamente para la distribución de las Escrituras a muchos idiomas y países por todo el mundo. No es de extrañar que estas entidades fuesen condenadas y demonizadas por el papado, que había prohibido la lectura de las mismas al pueblo, así como había determinado en el Concilio de Trento que únicamente la Vulgata en lengua latina era la versión autorizada en aquellos países donde la represión de la Inquisición seguía operativa, y ello siempre y cuando contase con notas explicativas de la interpretación infalible romana, condenando al anatema en lo espiritual y toda suerte de abusos incluido el martirio a los que leyesen otras versiones ó discutiesen el contenido de las notas.

A través de las Sagradas Escrituras, en los países protestantes fue contundente la condena del adulterio, de la fornicación, la borrachera, la estafa, el robo, y en sentido positivo se promovía la fidelidad conyugal, se reforzaba el papel de los padres y el respeto debido de parte de los hijos, se apreciaban valores como la solidaridad, nacían organizaciones promovidas por cristianos para acabar con la esclavitud,
suavizar los excesos de la revolución industrial ocupándose de la defensa de los más desfavorecidos, de controlar las desigualdades que generaba el capitalismo que a la vez era el fruto de la libertad y de la iniciativa privada, contra el trabajo infantil, etc. Muchas de estas iniciativas llegaron a las legislaciones de muchos países, estableciendo lo que hoy conocemos como estados de derecho en los que el respeto a los valores humanos y sociales obtienen las más altas cotas del mundo y de la historia.

Pero el enemigo no iba a quedarse mano sobre mano, sin intentar destruir estos efectos colaterales del evangelio en la sociedad. Para ello, también el siglo XIX fue fundamental. En la medida en que el mundo progresaba en los valores de las Escrituras, surgieron precisamente en el corazón de aquellos territorios donde los efectos liberadores del evangelio habían producido legislaciones incomparables que en materia social habían permitido el mayor grado de libertad de opinión, expresión y derecho, y a su amparo surgieron importantes personajes para contrarrestar su influencia:

En el plano social debemos destacar a Feuerbach (1804-1872) y sus seguidores más famosos, los filósofos Carlos Marx. (1818 – 1883) y a Federico Engels (1820 – 1895) como promotores del materialismo dialéctico, quienes propusieron unas bases ideológicas para derribar la herencia social del cristianismo. Marx, es el autor de aquella famosa frase: “la religión es el opio del pueblo”, y sus ideas fueron la chispa para la posterior ruptura revolucionaria que quería romper tales lazos que derivaban de una forma creyente de entender la vida y de los principios morales que derivaban de aquella fe. El filósofo NIETZSCHE (1844-1900) también produjo otra frase famosa para la historia… para la historia que desgraciadamente se vivió en el siglo XX: “Dios ha muerto”. Los seguidores de estas filosofías produjeron en el siglo XX la mayor época de represión y crímenes que vivió la humanidad, más de cien millones de muertos en la consecución fallida de ese paraíso de la clase trabajadora, que se haría cargo de los medios de producción, y la extensión de sangrientos movimientos revolucionarios por todo el mundo. Y en también en España, responsable de una guerra civil que produjo un millón de muertos y el odio aun irreconciliable entre las llamadas dos Españas.

El otro, Nietzsche, constituyó la base ideológica que dio lugar al nazismo, que iba a conseguir una sociedad de superhombres, y condujo al mundo a la segunda guerra mundial con cerca de sesenta millones de muertos entre civiles y militares. Unos y otros querían romper con Dios y con las ideas de lo que llamaron despectivamente la herencia de la religión judeo-cristiana.

En el plano de la descalificación bíblica directa, llegó otro fuerte ataque proveniente de lo que se dio en conocer como “alta crítica”, que también tuvo sus raíces en Alemania y que fue un esfuerzo organizado más importante en el intento de desacreditar las Sagradas Escrituras y la confianza de los cristianos en ellas. Por otra parte una crítica feroz a los textos aceptados por la mayoría, el textus receptus, que promovido por Wescott y Hort, lograron su propósito de introducir dentro las sociedades bíblicas un texto que procede de los llamados manuscritos alejandrinos, esencialmente corruptos, y establecerlo como base para las futuras traducciones, (de las que en España apenas nos hemos enterado todavía porque las Biblias mas usadas en las comunidades evangélicas, las distintas revisiones de la Reina Valera RV, continúan teniendo como base el texto de la mayoría –textus receptus-, y la versión “Dios habla hoy”, que las Sociedades Bíblicas prepararon, basada en los alejandrinos, para sustituir a las anteriores no consiguieron a pesar de sus esfuerzos que tuviesen una acogida favorable).

Otro ataque llegó desde la perspectiva científica, la propagación de las ideas de Darwin (1809-1882), con su origen de las especies, con el que hacía desaparecer a Dios de la esfera creadora del universo en general y de la tierra y del hombre en particular, se convertía en la base de partida que conducía a la comunidad científica para avanzar por esa senda, descartando el papel de Dios en el universo y en la historia.

Los desastres más sangrientos de la historia de la humanidad tuvieron lugar en el siglo XX, y la base ideológica de los mayores crímenes contra la humanidad estuvieron inspirados en esas filosofías que negaban a Dios y se enfrentaban a su Revelación en las Sagradas Escrituras. El fin de la segunda guerra mundial dejó una profunda huella de horror y dolor en millones de personas y familias por todo el mundo que padecieron en carne propia el resultado de la violencia y destrucción ocasionadas por aquellas aparentemente liberadoras ideas que habían prometido felicidad, desarrollo y acabar con la injusticia.

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